martes, 9 de febrero de 2010

God bless Spain

.
.


(Artículo publicado el 9 de febrero de 2010 en el diario La Opinión de Murcia)


.














(Por cierto, ¿de qué se reía Zapatero en Davos, con la que está cayendo?)













El Foro Económico Mundial, más conocido como el Foro de Davos, es una fundación que reúne todos los años en Suiza a los principales líderes empresariales, políticos, periodistas e intelectuales del mundo con el fin de analizar los desafíos de los mercados mundiales. Fundada en 1971 por el profesor de Economía Schwab, esta organización no está ligada a intereses políticos ni tiene ánimo de lucro y se considera la máxima expresión del liberalismo. Está financiado por las aportaciones voluntarias de cien empresas que tienen la característica común de que facturan cada una de ellas más de 5.000 millones anuales de dólares. Pues bien. Primero lo sentaron junto a Grecia y Letonia, ambas al borde de la bancarrota. Luego, le pusieron la traductora más fea que tenían a mano, vamos, para que no pasara desapercibido que no tiene ni pajolera de inglés. Luego, por si quedaba alguna duda, se hizo la cosa un lío con los auriculares del equipo de traducción simultánea. Para rematar, olvidando que estaba ante el foro más descreído del mundo, pidió fe y confianza en la desarbolada economía española. Como premio de despedida, el gurú económico Nouriel Roubini afirmó ante las mismísimas narices presidenciales que España es un riesgo de “desastre para la eurozona”. Todo esto le ocurrió a Zapatero en Davos.




Unos días después, el premio Nobel de Economía Paul Krugman coincidía con Roubini en un artículo publicado en el New York Times al señalr que la mayor dificultad para le eurozona no es Grecia, sino España. Luego, el otro líder planetario anunció su decisión de no acudir a la cumbre euronorteamericana de Madrid prevista para mayo. Pareciera que Obama no quiere salir en la foto europea de la mano de Zapatero, que dirían las malas lenguas.



Todo esto ocurría poco antes de los dos líderes cósmicos se vieran en Washington con ocasión del Desayuno Nacional del Oración, al que Zapatero acudía como invitado especial de The Fellowship Foundation, más conocida como La Hermandad, una singular asociación norteamericana ultrareligiosa y ultraconservadora que organiza cada año esos desayunos al modo y manera en que el PP de Lorca organiza en cada campaña electoral la cena con huevos fritos. Dicen también las malas lenguas que la Hermandad invitó al Desayuno de Oración a Zapatero, conocido descreido, como castigo por los muchos pecados de Obama. Pudiera ser. El Aliador de Civilizaciones habló de salarios justos, citando al Deuteronomio, que no es un amigo zapaterino de León, no, querido lector malasombra, sino un libro de la Biblia, concretamente el último de la Torá o del Pentateuco. Deuteronomio significa Segunda Ley por contraposición a la Primera Ley, que fue la recibida por Moisés en el Monte Sinaí. Alguien escribió que el Libro de los Libros ofrece respuestas para todo si se buscan con paciencia. Y debe ser así porque Zapatero encontró en la Biblia un texto que más parece sacado del Estatuto de los Trabajadores que de la pluma de Moisés y de los grandes patriarcas: “No explotarás al jornalero pobre necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero que vive en alguna de las ciudades de tu país. Págale su jornal ese mismo día, antes que se ponga el sol, porque está necesitado y su vida depende de su jornal.” Debió ser por eso que en los mercados mundiales, que no entienden el mensaje del Deuteronomio, ni creen en más prédica que la de dar trigo, se desplomaron los valores españoles en lo que ya se conoce como el “jueves negro”, y no precisamente en honor de Obama, el otro líder planetario.



Claro que todo esto ocurrió antes de que Zapatero (donde dije digo digo diego) pusiera en cuestión la edad de jubilación, el futuro de las pensiones y el período mínimo de cotización para el cálculo de las mismas.



Hay quien piensa que, aprovechando que así se las ponían a Fernando Séptimo, el impío Zapatero podría haber concluido su oración laica en Washington con la misma fórmula con la que los presidentes norteamericanos rematan sus discursos, God bless America, pero cambiando América por España. A lo mejor los cielos que nos donaron la libertad, como decía el cervantino y repolludo presidente, se habrían apiadado de los parados españoles dándoles también trabajo.



Pero eso, claro, habría sido mucho rogar.







1 comentario:

Pedro Moya dijo...

Un apunte: El denigrante trato que dispensaron a nuestro presidente en Davos es una muestra indiscutible de la conspiración internacional contra Zapatero, España y el euro que nos ha desvelado el gran Pepe Blanco. ¿Alguien tiene alguna duda?